
Mendoza no se visita: se vive. Se respira en el aire puro de la montaña, se saborea en cada copa de vino, se disfruta en sus paisajes infinitos y se recuerda mucho después de haber vuelto a casa. Por eso, no es casual que la provincia haya lanzado en 2025 una campaña que logró sintetizar su esencia como pocas: “Mendoza, manso destino”.